Archivo de Categorías: Cuentos y Relatos Cortos
Cincuenta Segundos
Hay manías que no logro quitarme de la cabeza, otras que no logro dejar de hacer, como esta de ponerle crema de vainilla al café, un rito cotidiano imposible de evitar; salvo aquella mañana cuando escuchando una tonada llanera,
Cincuenta Segundos
Hay manías que no logro quitarme de la cabeza, otras que no logro dejar de hacer, como esta de ponerle crema de vainilla al café, un rito cotidiano imposible de evitar; salvo aquella mañana cuando escuchando una tonada llanera,
El Diván
El Diván Al borde de la mesa los dos sujetos hacían sus apuestas alentados más por el deseo de irritar al perdedor que por el ánimo de ganarse un puñado de pesos. Hasta en el rito de lanzar bocanadas de
El Diván
El Diván Al borde de la mesa los dos sujetos hacían sus apuestas alentados más por el deseo de irritar al perdedor que por el ánimo de ganarse un puñado de pesos. Hasta en el rito de lanzar bocanadas de
El último verano de Paula Ris
Paula era la hermana pequeña de Pepe Ris. Tenía 13 años el día que salió de casa dando un portazo. No era la primera vez que discutía con su madre aquel verano. “La niña está en una edad difícil”, decían
El último verano de Paula Ris
Paula era la hermana pequeña de Pepe Ris. Tenía 13 años el día que salió de casa dando un portazo. No era la primera vez que discutía con su madre aquel verano. “La niña está en una edad difícil”, decían
La historia de mi Renault 4
En días pasados salí de paseo hacia la costa Atlántica por la troncal del Magdalena y como era de esperarse, mi pobre Renault 4 destartalado…
La historia de mi Renault 4
En días pasados salí de paseo hacia la costa Atlántica por la troncal del Magdalena y como era de esperarse, mi pobre Renault 4 destartalado…
Se me acusa
Se me acusa de haber matado a la Noche aquel viernes de mayo cuando volaron en bandadas decenas de navajas por su frente. Se me acusa como si estando fuera de mis cabales yo fuese un verdugo inclemente; cuando en
Se me acusa
Se me acusa de haber matado a la Noche aquel viernes de mayo cuando volaron en bandadas decenas de navajas por su frente. Se me acusa como si estando fuera de mis cabales yo fuese un verdugo inclemente; cuando en
Un quebranto en el canto de la sociedad
Estefanía Ramos nos regala este interesante relato , Un quebranto en el canto de la sociedad, un vuelco de la mirada interna hacia el mundo exterior, logrando cautivar por el detalle de la observación y lo sublime de su visión. Espero lo disfruten. AE
Un quebranto en el canto de la sociedad
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Consuelo
Por Francisco Orta Eran sólo dos, como cráteres lunares rodeados de manchas grises, un par de marcas sobre su terso rostro, imposibles de pasar desapercibidos; atrayendo miradas indiscretas de inoportunos fisgones capaces de humillarle el ser una vez más sin
Consuelo
Por Francisco Orta Eran sólo dos, como cráteres lunares rodeados de manchas grises, un par de marcas sobre su terso rostro, imposibles de pasar desapercibidos; atrayendo miradas indiscretas de inoportunos fisgones capaces de humillarle el ser una vez más sin
La Casa del Asterión
Por José Luis Borges Sé que me acusan de soberbia, y tal vez de misantropía, y tal vez de locura. Tales acusaciones (que yo castigaré a su debido tiempo) son irrisorias. Es verdad que no salgo de mi casa, pero
La Casa del Asterión
Por José Luis Borges Sé que me acusan de soberbia, y tal vez de misantropía, y tal vez de locura. Tales acusaciones (que yo castigaré a su debido tiempo) son irrisorias. Es verdad que no salgo de mi casa, pero
La Maleta
La Maleta Con fulgurante rapidez por su mente se cruzaban ráfagas de incomprensibles ideas, de imágenes confusas, impidiéndole detenerse en una visión concreta. Siguió divagando en el mar de sus creencias bañado con la perversa impresión de que el final
La Maleta
La Maleta Con fulgurante rapidez por su mente se cruzaban ráfagas de incomprensibles ideas, de imágenes confusas, impidiéndole detenerse en una visión concreta. Siguió divagando en el mar de sus creencias bañado con la perversa impresión de que el final
Los Años y La Mar
Los años son como las olas del mar que vienen y se van. Llegan galopando hasta reventar en nuestras vidas; penetran hasta el último milímetro de nuestras pieles, revuelven hasta el más agotado segundo de nuestra existencia, para luego retraerse
Los Años y La Mar
Los años son como las olas del mar que vienen y se van. Llegan galopando hasta reventar en nuestras vidas; penetran hasta el último milímetro de nuestras pieles, revuelven hasta el más agotado segundo de nuestra existencia, para luego retraerse
Los Colores de Otoño
El día despertó más temprano que ayer, como más temprano llegaba la señora oscuridad. Pronto llegaba en las tardes y pronto se iba en las mañanas. El día despertó presto a emprender la pasmosa cotidianidad, antes de recordar que le
Los Colores de Otoño
El día despertó más temprano que ayer, como más temprano llegaba la señora oscuridad. Pronto llegaba en las tardes y pronto se iba en las mañanas. El día despertó presto a emprender la pasmosa cotidianidad, antes de recordar que le
El Alemán y La Mula
El alemán y la mula Cuatro de la mañana, el sonido de la alarma me arranca de un sueño profundo y no puedo creer que me esté despertando a esta hora. Me levanto con el frío congelándome entera. Trato de
El Alemán y La Mula
El alemán y la mula Cuatro de la mañana, el sonido de la alarma me arranca de un sueño profundo y no puedo creer que me esté despertando a esta hora. Me levanto con el frío congelándome entera. Trato de

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